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La Coctelera

la iniciativa es de Dios

Al-Bistâmî , siglo IX, uno de los primeros místicos islamistas escribió en el siglo IX:

Al principio estaba yo equivocado en cuatro puntos. Me aplicaba a tener a Dios presente, a conocerle, a amarle y a buscarle. Al llegar al fin me di cuenta de que él me tenía presente antes de que yo lo hiciera, que su conocimiento había predecido al mío, que su amor hacia mi había existido antes que el mío hacia él, y que me buscó antes de que yo lo buscara.

Jesús dijo: no me habéis elegido vosotros, fui yo mismo quién os elegí.

En la busqueda de Dios no debemos de olvidarnos de que hagamos lo que hagamos, Él tiene siempre la iniciativa.

el sufrimiento

Durante mucho tiempo se nos ha enseñado a llevar la cruz, cada uno deberiamos de sufrir con paciencia, imitando a Jesús.
No creo que Dios quiera vernos sufrir. Pienso que si es amor, desea nuestra felicidad. Lo que sucede es que transportamos nuestras categorias humanas a Dios y le añadimos inconscientmente nuestros defectos. De todas maneras se que el sufrimiento humano no es fácil de entender, y que mucha gente se pregunta por qué Dios lo permite. por eso dejo aqui lo que piensan diferentes religiones sobre este asunto

Hinduismo: Sufrimos para reparar el karma negativo de nuestros errores en nuestra encarnación anterior.

Brahmanismo: El sufrimiento, como el gozo, es ilusión causada por el velo de Maya.

Budismo: El sufrimiento es el resultado del “deseo sediento” que se modera con el desprendimiento.

Jainismo: El sufrimiento es el mejor medio para liberarnos del ciclo de reencarnaciones y alcanzar la liberación final.

Taoísmo: El gozo y el dolor son las dos caras de la misma moneda, y al poner la una ponemos inevitablemente la otra.

Confucianismo: El sufrimiento es la prueba del carácter y forma a la persona.

Animismo: El dolor y el gozo nos llegan con el ritmo y los ciclos de la naturaleza de la que formamos parte.

Islam: El sufrimiento nos viene por voluntad de Dios libre y omnipotente. A Dios no se le cuestiona.

Judaísmo: El sufrimiento es el castigo de Dios a su pueblo por sus infidelidades.

Cristianismo: El sufrimiento nos identifica con Jesús. “Completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo.” (San Pablo).

Por qué creo en Dios

Por qué creo en Dios

Hoy es difícil encontrar noticias de Dios. Se le considera ausente, cuando no muerto. De la Iglesia es más fácil saber cosas, casi siempre negativas o resaltando los aspectos más controvertidos de su actuación. Bien es verdad que se confunde a la Iglesia con la jerarquía eclesiástica pero a eso ya estamos acostumbrados. Sin embargo de la verdadera historia de la Iglesia conocemos muy poco. La historia de la Iglesia es la historia de la Santidad, la santidad de sus miembros. Hay muchos santos y santas en las calles de nuestras ciudades, en los barrios humildes donde la vida no es tranquila sino dura y difícil. Barrios y calles de gente humilde, de gente pobre, de gente acogedora, que se reúnen en comunidades intentando vivir de acuerdo con los valores evangélicos: humanismo, generosidad, solidaridad entre otros muchos. Estos santos y santas son los testigos eficaces de Dios. Del Dios al que se le encuentra siempre ¡buscándole!
La fe siempre ha recibido algo, un ambiente, un ejemplo, el testimonio de unos amigos, de unos familiares. Por eso creo en Dios y le busco.

silencio y amor

Jesús dijo: «Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado» (Juan 15,12).
Tenemos necesidad de silencio para acoger estas palabras y ponerlas en práctica. Cuando estamos agitados e inquietos, tenemos tantos argumentos y razones para no perdonar y no amar demasiado y con facilidad. Pero cuando mantenemos «nuestra alma en paz y en silencio», estas razones se desvanecen.
Quizás evitamos a veces el silencio, prefiriendo en vez cualquier ruido, cualquier palabra o distracción, porque la paz interior es un asunto arriesgado: nos hace vacíos y pobres, disuelve la amargura y las rebeliones, y nos conduce al don de nosotros mismos.
Silenciosos y pobres, nuestros corazones son conquistados por el Espíritu Santo, llenos de un amor incondicional.
De manera humilde pero cierta, el silencio conduce a amar.

Haz lo que yo diga pero no lo que yo haga

Creo que va siendo hora que la jerarquía eclesiastica española tome cartas en la COPE y de un golpe de timón para que dicha emisora sea reflejo del sentir cristiano y no mera repitición de las consignas de un determinado partido politico y sea usada por determinados tertulianos que no se dedican a predicar precisamente el evangelio, sino más bien todo lo contrario.
Os dejo un comentario escrito por Luis del Olmo.

Cualquier ciudadano tiene el derecho de estar en desacuerdo con que la Universidad Autónoma de Madrid haya investido como doctor honoris causa al veterano político y ex secretario general del PCE Santiago Carrillo.

Unos pueden estar en desacuerdo porque consideren que en Carrillo no se dén los méritos necesarios que le hagan merecedor de esa alta distinción académica; otros pueden opinar que en la biografía de Santiago Carrillo hay historiadores que le atribuyen responsabilidad en la horrible matanza de Paracuellos del Jarama, mientras que otros historiadores mantienen que fue personalmente ajeno a aquella barbaridad; y, en fin, habrá quiénes digan que Carrillo hizo una gran contribución a la Transición española hacia la democracia y otros que mantengan que esa contribución fue poco relevante o innecesaria...

Son asuntos de opinión que merecen, cualquiera de ellos, todos los respetos. Lo que llama la atención, sin embargo, es que desde la cadena de emisoras de la que es titular la Conferencia Episcopal Española (es decir: los supuestos predicadores de la paz, el perdón y de la fraternidad entre los seres humanos) se aproveche ese doctorado honoris causa para desenterrar el hacha de la guerra civil, el tono cainita de las dos Españas, y la crónica truculenta de unos sucesos de hace setenta años, por lo que todos los españoles ya nos hemos perdonado y hemos decidido, ¿de común acuerdo?, pasar página.

Predicar, como predicó el vocero radiofónico de los obispos, Federico Jiménez Losantos, el pasado viernes, que --y son palabras textuales-- "ametrallar a niños de 14 años con sus padres, con sus abuelos... esas son las hazañas de Santiago Carrillo"... es tan fuera de lugar que no hace más que convertir a los señores obispos en sembradores del odio, en palmeros de unas peligrosas fantasías quizá nostálgicos para ellos, y, a fin de cuentas, en todo lo contrario de lo que es una labor de paz, de caridad y de tolerancia.

No sabemos si con éso la COPE gana oyentes o anunciantes... pero lo que pierden los obispos es dignidad.

Y, amigos, esta no es una defensa de Santiago Carrillo. Ni una defensa ni un ataque. Esta es la crónica objetiva, real, comprobada, grabada en los archivos de la palabra reciente... la crónica de que quienes con una mano ordenan "poner la otra mejilla", con la otra parecen hacer todo lo posible para resucitar la agresividad y el odio de aquellos años en que éllos, la Iglesia, paseaban a Franco bajo palio.

En la Conferencia Episcopal, propietaria de la COPE, ya no manda oficialmente Rouco, sino que está al frente el obispo Blázquez. Pero el discurso del pequeño talibán de sacristía sigue siendo, según me cuentan, el mismo. O , cada día que pasa, peor.

No nos extraña que algunos obispos digan en privado que sienten vergüenza.

Menos mal. Será que han leído el Evangelio.

Una respuesta, hoy

El drama humano que se vive en las fronteras de España con Marruecos presenta algunas de las historias más escalofriantes de los últimos tiempos. Por un lado están las personas que buscan un futuro mejor y se arriesgan, con mil penalidades, por alcanzar una meta que creen será su tierra prometida. No han elegido las circunstancias en las que han nacido, igual que nosotros, privilegiados, no hemos elegido las nuestras. Ellos, en su necesidad, se lanzan a la desesperada porque “no tienen nada que perder”.
Por otro lado está un país de origen o de paso para muchos de los inmigrantes, Marruecos, que ajeno a todo respeto a los derechos humanos, aprovecha y utiliza la desesperación de los pobres en su beneficio. Junto a las mafias y los poderes marroquíes, las mafias españolas también trafican con su dolor. Está España, que desde Ceuta y Melilla recibe una presión insoportable de muy difícil solución. Junto al derecho y al deber de mantener la legalidad, se enfrenta a una atención humanitaria que desborda las posibilidades y puede alcanzar límites inatendibles. Es imprescindible atacar la pobreza a nivel mundial favoreciendo el desarrollo en los países en su origen. Pero a los seres humanos concretos que sufren hoy, no les vale esa respuesta para mañana. Necesitan hoy mismo atención. Tendríamos nosotros que preguntarnos lo que significa en esa situación concreta da a Dios lo que es de Dios.

Devolver a Dios las cosas de Dios, supone reconocer que sólo Él es el Señor. Pero supone devolverle también las cosas de los hombres: la justicia y la fraternidad.

Empieza a correr un ligero vientecillo

Los obispos están reunidos en Roma. Asistimos a cosas que nadie hubiese imaginado hace muy poco tiempo. La colegialidad de la que siempre se ha hablado parece que está en marcha. Los miembros del Sínodo están comentando en voz alta entre todos los diferentes problemas de la Iglesia, aunque en principio sólo los relacionados con la Eucaristía.

Pero se han manifestado y se ha hablado de: la ordenación de hombres casados, de los divorciados que se vuelven a casar, de aquellos creyentes que votan a partidos abortistas, de la comunión en la mano, de tener presente las diferencias culturales, de tener la conciencia de que la Eucaristía es un banquete y una comida, de las crisis de sacerdotes, de los matrimonios mixtos, etc.

Es difícil esperar que los resultados sean espectaculares, no olvidemos la elevada edad media de los padres sinodales, pero hay diálogo, y además se comunica a la prensa las intervenciones de los participantes. Pienso que es un paso importantísimo hacia delante que debe ser valorado en su justo termino.

Empieza a correr un ligero viento de cambio

¿A qué juega la Iglesia Española?

Todos somos conscientes de que las relaciones entre la iglesia española y las autoridades no pasan por buen momento. Son muchas las divergencias y no es mi deseo entrar ahora a discutirlas. Pero si quiero manifestar mi desagrado por la actuación de la jerarquía eclesiástica como propietaria de la cadena COPE. Desde aquí se ha empezado a atacar al rey, llamándole el ausente, invitándole a que se manifieste en contra de la decisión del parlamento catalán, sin olvidar algunas otras lindezas.
Los periodistas y comentaristas de esta emisora parecen olvidar cual es el papel del rey. El que dice la constitución, esa es su conducta y no debe ni puede decir nada que no esté en ella. Pienso, en mi modesta opinión, que nuestro sistema político se resquebrajaría si el rey hablase o manifestase algo en contra de un proyecto que por ahora no se ha salido de la legalidad, mal que le pese a determinados sectores políticos, periodísticos o eclesiásticos. Podrá gustar, podremos estas o no de acuerdo con él, pero habrá que seguir sus pasos y si no es legal no creo que el parlamento español le de el visto bueno.

Por eso me hago las siguientes preguntas: ¿qué busca la COPE cuando ataca al rey? ¿Se da cuenta de que está pidiendo al rey, desde sus micrófonos, que se exceda en sus funciones? ¿Qué esta intentando enfrentarlo al Parlamento Catalán? ¿Es la Conferencia Episcopal consciente del uso que determinados periodistas y contertulianos hacen de sus micrófonos? ¿Es ella de la misma opinión? ¿Piensa adoptar medidas? ¿O está intentando presionar al gobierno para obtener otras cosas en otros apartados?

Realmente no me gusta la actuación de la jerarquía eclesiástica en estos momentos.