¿Es Dios un ser alegre?
Los cristianos se han ocupado más del sufrimiento que de la alegría. Se han preocupado más por las situaciones duras y costosas de la vida que por las que proporcionan felicidad, bienestar y satisfacción. Generalizando podemos afirmar que les ha interesado más la muerte que la vida. Se da la impresión de que la vida que interesa es la “otra” vida y no “esta” vida. En las iglesias se habla con frecuencia de la renuncia al placer, las mortificaciones del bienestar, la austeridad, la mortificación, el aguante y la resignación mientras que apenas se escucha algo que impulse a la gente a procurar ser felices, gozar de todo lo bueno que Dios ha puesto en el mundo y en la vida, disfrutar de lo placentero, lo sensible, lo corporal. El discurso religioso produce respeto, impresión o disgusto, pero casi nunca alegría satisfacción y bienestar. Por eso no nos puede extrañar que cuando se trata de pasarlo bien, lo que menos se le ocurre a la gente es meterse en una iglesia o entrar en un convento. Da la sensación de que Dios y la religión están en las antípodas de la alegría.
¿Por qué pasa esto?

Dios no está en el cielo, ni en el infierno, sino en cada uno de nosotros
Lucia dijo
Creo yo que el problema arranca en la negación de la reencarnación, que de por sí explica la alegría y el sufrimiento. No veo que a algunas iglesias se les pase por la cabeza la idea de que todo lo que nos sucede es por aprender, que hay mil oportunidades frente a cada error y que, si nos pasa algo bueno, en definitiva, es porque nos lo merecíamos.
Frente a tanta ignorancia, los altares se han convertido en monumentos a la necedad.
Te mando un saludo
15 Septiembre 2005 | 06:46 PM