El arte de imaginar pone en marcha los sueños y nos permite vislumbrar la posibilidad de realizarlos en la práctica. Hagamos un ejercicio de imaginación.

Imagínate que la Iglesia está verdaderamente dispuesta a asumir el hecho de que ha sido enviada a dar la Buena Nueva a los pobres y saca todas las consecuencias de su compromiso histórico de levantar a los caídos, servir a los pequeños, defender la vida…

Imagínate que la Iglesia hace el mismo camino de su Maestro y va corriendo al encuentro de la Humanidad toda, que está falta de afecto y pan, para anunciarle la Buena Noticia…

Imagínate que la Iglesia revisa su moral, pero, esta vez a partir del Evangelio, y de una vez por todas, barriese de sus catecismos todas las aberraciones que escribió y proclamó respecto al sexo, para exaltar el cuerpo como fuente de placer, de vida y de alegría, y por lo tanto, como manifestación del Dios Creador…

Imagínate que la Iglesia dejase a las parejas la libertad de encontrar el método que mejor les pareciese para la planificación familiar, y no los maldijese con la moral agustiniana…

Imagínate que…